miércoles 19 de mayo de 2010

TEMPORADA DOS: CAPÍTULO 1: SOPHIA

TEMPORADA DOS
CAPÍTULO 1: SOPHIA

El despertador sonó con ánimo de revancha. Todo un verano sin acordarse de él parecía que le enfureciera. Pero no le importó a Sofía. Se levantó rápidamente, se vistió como si nada, desayunó con el ruido de la radio pegada a su oreja y ya corría por la puerta cuando su madre le avisó de que tenía que darla un beso. Política de la familia.

Sofía estaba ilusionada. Primer día del último año de instituto. Dentro de tan solo 365 días se encontraría en la universidad estudiando Historia del Arte. Lo que siempre había querido. Era la primera de la clase. El ojito derecho de todos los profesores. Los trabajos voluntarios eran obligatorios para ella. También era la burla de todos. “La cuatro ojos”, “la niñita de papá” y “miss culo plano” eran algunos de los motes más utilizados por el resto de compañeros.

El primer día de clase se pasó volando. Entre presentaciones de las asignaturas y algunos profesores nuevos no dio tiempo a dar nada de provecho. El segundo día fue mejor todavía porque un profesor, el de filosofía, faltó y fue sustituido por unas cartas en la cafetería del instituto. El tercer día, las clases ya volvieron a su cauce y el profesor de filosofía volvió a faltar. Durante toda la semana no apareció. “Es un chico joven” decían algunos profesores veteranos. Otros decían haberlo visto en la sala de profesores durante la hora de una de sus clases. “Ese joven anda perdido” decía la señora de la limpieza.

Y ya, a la segunda semana apareció. Un chico joven, moreno y que cautivaba a las alumnas con una barba de tres días. Asistió la mitad de la clase porque los habituales rebeldes empezaban a ausentarse y los más desconfiados esperaban que volviera a faltar. Y la clase comenzó:

-Mi nombre es David. Que viene del hebreo y significa ‘amado’. Bueno según la wikipedia.-sonreía y conseguía arrancar alguna risilla del público. –Casualidad o no. La filosofía es la asignatura más odiada. Y por tanto, yo seré el más odiado. Porque la Historia de la Filosofía es aburrida y soporífera. Además, yo intento ser un poco rebelde con todo. Intento portarme mal y fumarme los petas escondido detrás de la verja.-ahora las risas se generalizaron- y, sinceramente, la Historia de la Filosofía es aburrida y como yo he sido peor pieza que vosotros, y sé, a ciencia exacta, que no vais a aprender nada de filosofía cuando salgáis de aquí. Bueno, recordaréis alguna cosita que estudiasteis, sí, pero nada aplicado a la realidad. Por eso, este año no vamos a dar Historia de la Filosofía. Vamos a dar filosofía llevado a la práctica porque…-

-¿y cómo vamos a aprobar la selectividad?-interrumpió Sofía.

-joder ya tuvo que fastidiar la niñata- gritó una compañera.

-¡silencio! Cuando el profesor habla no se le interrumpe.- dijo David dirigiéndose a ella.

-lo siento- se avergonzó Sofía.

-bien hecho. Mejor pedir disculpas que pedir permiso. Pero eso no significa que se tenga que hablar mal.- se dirigía con mirada amenazante en busca de una voz malhablada- porque… ¿por qué pedir disculpas? Encima que sabes que has hecho algo mal exiges que te den unas disculpas, ¿no sería más correcto ofrecer disculpas?. Y sin embargo todo el mundo dice “pedir disculpas”, hasta los académicos de la RAE. Entonces a mí, como profesor de filosofía, me surge una duda: ¿Por qué tengo que confiar en unos señores que no saben hablar bien? Y no solo eso, además nos dicen que eso está bien dicho. Dejamos nuestras vidas en manos de unos analfabetos que no saben hablar. ¿Por qué no nos rebelamos? ¿eh? Vamos a estudiar cosas útiles. Esta asignatura está mal planteada. Aprobar la selectividad está bien, te lleva a la universidad y de ahí a un empleo y ya está. ¿Lo ves? está mal planteada. La filosofía te puede enseñar a dominar el mundo. Yo os enseñaré cómo.-

Hubo un silencio. Puede que fuera bueno o, quizá, malo.

-Bien ¿qué pensáis de mí?- preguntó el profesor a los reclusos voluntarios pero no halló respuesta.

-Vale, empezaré yo, mi ex dice que soy todavía un niño; mis padres, un irresponsable; mi otra ex, que soy gilipollas; mis amigos, un rarito; mi antigua jefa, un soñador fracasado y vosotros pensáis… espera, dejad que lo adivine… ah! Claro! Os da igual.

Pero os diré una cosa, todo lo que pensáis de mí es falso. Todo lo que acabo de decir es mentira y todo lo que habéis oído hablar de mí es mentira. Vuestra idea sobre mí es mentira. De hecho, es una idea generada por mí. Ahora mismo todo lo que vuestra mente esté pensando o relacionando conmigo es artificial. No vale nada. Porque el hecho de que yo no haya venido a clase la primera semana, el hecho de que yo dijera que no vamos a estudiar la Historia de la Filosofía porque no vale para nada, o que yo os dijera que me escapaba a fumar porros o que mis seres queridos opinasen eso de mí, todo eso es mentira. Estoy creando unas ideas en vosotros que no tienen mucho fundamento. Estoy generando unos prejuicios. Porque los juicios siempre se dan al final, cuando se conocen todos los detalles. Y ahora no conocéis ninguno salvo los que yo, el interesado, os ha dado. Por tanto, todo es mentira. ¿O la mentira es ésta? No lo sabréis hasta que no me conozcáis, y para conocerme, tendréis que venir a mi clase. Las clases son aburridas, lo sé, pero aquí no hace falta que vengáis con vuestros libros sino con vuestro cerebro.

Bueno ya me he presentado, soy David. Y ya he presentado la asignatura que se llama… no lo sé. Esos son vuestros deberes para el próximo día. Ponedle un hombre a “esto”.-El silencio era el dueño de la clase. Nadie sabía muy bien lo que estaba escuchando, pero Eduardo ya tenía un nombre para “esto”.

Y cuando ya los alumnos estupefactos se disponían a levantarse de sus asientos, David quiso acabar con la primera regla de lo que iba a ser su clase -Y por cierto, está terminantemente prohibido mentir, política de empresa.- video

lunes 11 de mayo de 2009

CAPÍTULO 4. MI PRIMER TRABAJO

Un día cualquiera se me acabó el té, y decidí desayunar en el bar de debajo de mi casa. En el bar se refugiaban unos cuantos obreros de una obra cercana y apuraban sus últimos minutos antes de entrar al tajo. Mientras desayunaba en un rincón, se podía escuchar:

─Y cuando llueve, te mojas. No te creas que se para─ decía uno que parecía llevar toda una vida trabajando.
─Bueno, si está cayendo fuerte se para porque se tiene que parar pero si no, te mojas─ respondía su compañero que era mucho más joven.
─Y luego se llevan el dinero los mismos cabrones de siempre, porque no te creas que se cobra bien, eh─ decía el primero.
─Yo creo que al jefe le conviene tenernos contentos, porque si no trabajamos le armamos una de cuidado, y ¿quién va a trabajar si no?- ideaba el joven.
─los moros…─ en este punto de la conversación me puse a pensar en la supervivencia del Ser Humano, la gran búsqueda del pan para sobrevivir. Me acordé de Marx y su revolución.




Así que el día de mi decimoctavo cumpleaños decidí ponerme a trabajar, a ponerme manos a la obra. No sabía por donde empezar así que fabriqué un currículum, me vendí, eso es tarde o temprano todos acabamos vendiéndonos. Pero pensé que sería divertido venderme a los vendedores, y estos me acogieron encantados.

Me aceptaron como vendedor de ofertas telefónicas y eso que yo no era un tío muy sociable. Pero creo que fue mi demostración de falta de escrúpulos y mi libre conciencia lo que encandiló al “jefe”. En mi primer día me llevó de excursión a un barrio de la ciudad y llamábamos a todos los timbres, normalmente los jóvenes de 20 a 50 años no nos dejaban entrar, algunos ni siquiera nos dejaban hablar, la puerta de sus celdas siempre rozaba nuestras narices. Pero eran las personas mayores las que nos abrían sus corazones, y algunos, ante el chaparrón de palabras bonitas que salían de la boca de un hombre muy bien vestido y arreglado, firmaban. Personas que apenas entendían el mando de la tele solían firmar un contrato con una gran oferta al contratar una nueva línea de Internet. El trabajo me convencía y se lo hacía saber con una amplia sonrisa.

─Bien, pues este es el contrato. Haber, haber, todo está bien… vale, firma aquí, Raúl, hijo. ─ me decía mientras me acercaba un bolígrafo.

Y al cabo de dos semanas ya tuve algún problema con el “jefe”:
─oye chico, estoy intentando darte de alta en la seguridad social y me dicen que hay un error en el número del DNI. ─ me gritaba desde su despacho con un tono paternal.
─Y en el nombre─ pensé yo─ Ah pues puede ser, normalmente me suelo equivocar, con tanta cifra, ya sabes. Ahora subo y te lo doy. ─ Le contesté con carita de niño bueno.
─Bueno, sin prisas chico, cuando quieras─ me respondió.

Me encantan estos jefes, racaneando todo lo que pueden.

Pero antes de cumplir un mes ya me despidieron, y eso que empezaba a vender como rosquillas. Al parecer el “jefe” se dio cuenta de que los clientes que yo captaba eran amigos y familiares de él, y eso le enfadó mucho.

─Te crees muy gracioso ¿Verdad? ─ me gritaba en su despacho.
─Pero es que no vendía nada, y me sentía fatal y me dije pues antes de venirme a casa vacío pues…─ decía yo con cara de niño bueno.
─Pues quisiste joderme─
─No, yo pensé que le gustaría, como siempre luce esa sonrisa con cada firma que consigue de las ancianitas. ─
─¿Qué? ─
─Usted regala ofertas y yo regalé sus ofertas a tus más queridos, ¿A quién mejor si no?─
─Te voy a matar hijo de puta─ y se abalanzó sobre mí.

El problema es que yo le tenía muchas ganas y le golpeé en la cabeza con una enorme grapadora, y una vez en el suelo le seguí golpeando y medio inconsciente le dije:
─Lo siento por mis modales, yo sólo he cogido tu pequeño plan y le he dado la vuelta. A que ya no sonríes tanto, pues atento, aquí te dejo un sobre, viene a decir que mientras sigan vigentes esos contratos de telefonía con esas pobres viejecitas, e incluso si sigues portándote mal, yo volveré y esta vez seré yo quién sonría. ─

Con eso me marché, la verdad es que no pensaba hacer nada más con ese hombre. Sé que si dimite, otro ocupará su vacante y todos tenemos que comer. Reconozco que tampoco es bueno enseñar a base de tortas pero por aquel entonces sólo era un grano de arena en un desierto que soñaba con el norte.

lunes 9 de marzo de 2009

CAPÍTULO 3. OJOS QUE NO LEEN, CORAZÓN QUE NO SIENTE

Todavía recuerdo como las nuevas tecnologías se iban adueñando de los cerebros de los niños y de los jóvenes. La televisión y las videoconsolas son instrumentos creados no para entretener sino para manipular, para orientar a las personas hacia la oscuridad y una vez allí guiarlas en todos los aspectos de sus vidas. En la actualidad es inconcebible un mundo sin tecnología, sin publicidad que nos guíe en nuestros gustos y aficiones. Porque en la oscuridad nosotros no elegimos la ropa que nos parece mejor pues no la vemos, al igual que no vemos a nuestro lazarillo y sin embargo pensamos que nos guía un perro fuerte, fiel, preocupado y dispuesto a darnos mimos cuando lo necesitemos. Pero puede que sus cantos de sirena sólo nos lleven hacia las rocas.

 

Un día cualquiera me reuní con unos amigos en un bar, hacia tiempo que no les veía y me apetecía charlar con ellos. De una tropa de diez muchachos sólo dos eran amigos míos. Agrupados en torno a dos mesas surgieron conversaciones de todo tipo, se entremezclaban unas con otras y todos participaban. Entre tanto uno de los presentes no muy estimado por mí por su fama de bocazas nos relató lo que le había parecido la película de El Luchador que había visto recientemente en el cine. “Yo fui a verla al cine pensando que sería como el Pressing Catch de la tele, ostias y tal. Pero lo que me encuentro es la vida de un tío que si esto que si lo otro… puff una peli de los más rara.” Explicó un chico de 18 años.

 

Yo me le quedé mirando y no podía ver más que horas de televisión consumidas en sus ojos. Y le dije: “¿Rara? ¿La realidad es rara?” Él me miró sorprendido por la interrupción. Después de unos segundos de un silencio que avisaba la tormenta, me levanté enfadado y le grité: “Lo que pasa es que eres un pequeño gilipollas niño de papá. Te pasas el día jugando a las videoconsolas, al PRO ese, a la PSP, a la WII y a la madre que la parió. Te pasas las tardes muertas tirado en el sofá mirando la tele, cuando no es el Pressing Catch de las ostias es el corazón de los cojones. Eso es lo que te ha nublado la vista, ya no puedes discernir la realidad, no conoces los problemas que sufre el Mundo y, por tanto, los que te conciernen a ti. Te muestras tan rebelde con tus piercings y tus apreciados ropajes “alternativos” y no te das cuenta que eres otro sumiso más, sigues obedeciendo a pies juntillas lo que ellos te dictan. No eres más que otro maldito muñeco de la maquinaria. Si de verdad quieres rebelarte contra la autoridad, atrévete a coger un libro y léelo, y luego otro y otro y así. Si todo el mundo se pusiera a leer los libros y los periódicos los grandes dirigentes del Mundo empezarían a preocuparse.”

 

Y de pronto me calmé, observé que todos ellos me miraban estupefactos. Pensé que me había dejado llevar por mis demonios, me senté y ya más calmado concluí: “con estos hábitos y esta despreocupación por la realidad hace que la gente se transforme en marionetas conducidas hacia la oscuridad, pero para que la marioneta cobre vida hace falta que lea”. El silencio reinó durante unos segundos y de pronto, sin que yo lo esperara, uno de ellos me respondió: “Pues yo estoy leyendo Una mirada a la oscuridad de Philip K. Dick.” Realmente me sorprendió y con un gesto de admiración le contesté: “eso está muy bien”. No se me ocurría ningún halago en ese momento para animar a ese chaval para que continuara leyendo. Después de unos minutos todo volvió a la normalidad pero yo seguía maravillado y gratamente sorprendido por la revelación de ese chico, no esperaba que ese chaval leyera nada y sin embargo me equivoqué. Supongo que la realidad tiene estas cosas, nunca deja de sorprenderte.

video

Ballad of a Thin Man de Bob Dylan Balada de un hombre delgado
You walk into the room
With your pencil in your hand
You see somebody naked
And you say, "Who is that man?"
You try so hard
But you don't understand
Just what you'll say
When you get home.
Because something is happening here
But you don't know what it is
Do you, Mister Jones?
 Entras a la habitación
con tu lápiz en la mano,
ves a alguien desnudo
y tú, tú dices, “¿quién es ese hombre?”
Intentas entenderlo
pero no lo consigues;
esto es precisamente lo que dirás
cuando llegues a casa.
Porque algo está ocurriendo aquí,
pero no sabes lo que es, 
¿no es así, Mr. Jones?
   

   
You hand in your ticket
And you go watch the geek
Who immediately walks up to you
When he hears you speak
And says, "How does it feel
To be such a freak?"
And you say, "Impossible"
As he hands you a bone
Because something is happening here
But you don't know what it is
Do you, Mister Jones?
 Entregas tu entrada
y vas a ver al payaso,
que inmediatamente se dirige a ti
cuando te oye hablar
y dice, “¿Qué se siente al
ser como un aborto?”
Y dices, “Imposible”
mientras te tiende un hueso.
Y algo está ocurriendo aquí,
pero no sabes lo que es, 
¿no es así, Mr. Jones?
   
You have many contacts
Among the lumberjacks
To get you facts
When someone attacks your imagination
But nobody has any respect
Anyway they already expect you
To just give a check
To tax-deductible
charity organizations.
 Tienes muchos contactos
entre los chatarreros
que te consiguen datos
cuando alguien ataca tu imaginación
pero nadie te tiene ningún respeto,
de cualquier manera ellos esperan de ti
que a todos les des un cheque
para organizaciones de caridad
que desgravan impuestos.
   
You've been with the professors
And they've all liked your looks
With great lawyers you have
Discussed lepers and crooks
You've been through all of
F. Scott Fitzgerald's books
You're very well read
It's well known
Because something is happening here
But you don't know what it is
Do you, Mister Jones?
 Has estado con catedráticos
y a todos ellos les gustaban tus ideas,
con grandes abogados has
discutido sobre leprosos y criminales,
te has empollado todos
los libros de F. Scott Fitzgerald,
eres un muy buen lector,
es cosa sabida.
Pero algo está ocurriendo aquí,
y no sabes lo que es, 
¿no es así, Mr. Jones?
   
Well, the sword swallower, 
he comes up to you
And then he kneels
He crosses himself
And then he clicks his high heels
And without further notice
He asks you how it feels
And he says, "Here is your throat back
Thanks for the loan"
Because something is happening here
But you don't know what it is
Do you, Mister Jones?
 El tragador de sables
viene hacia ti 
y luego se arrodilla
se santigua
y chasquea sus altos tacones,
y sin previo aviso
te pregunta cómo sientan,
y dice, “Aquí está de vuelta tu garganta
gracias por el préstamo.”
Y sabes que algo está ocurriendo,
pero no sabes lo que es, 
¿no es así, Mr. Jones?
   
Now you see this one-eyed midget
Shouting the word "NOW"
And you say, "For what reason?"
And he says, "How?"
And you say, "What does this mean?"
And he screams back, "You're a cow
Give me some milk
Or else go home"
Because something is happening here
But you don't know what it is
Do you, Mister Jones?
 Ahora ves al enano de un ojo
gritando la palabra “AHORA”
y dices, “¿Porqué razón?”
y dice, “¿Cómo?”
y dices, “¿Qué significa esto?”
y te vuelve a gritar, “Eres una vaca.
Dame leche
o vete a casa.”
Y sabes que algo está ocurriendo,
pero no sabes lo que es, 
¿no es así, Mr. Jones?
   
Well, you walk into the room
Like a camel and then you frown
You put your eyes in your pocket
And your nose on the ground
There ought to be a law
Against you comin' around
You should be made
To wear earphones
Because something is happening here
But you don't know what it is
Do you, Mister Jones?
 Caminas por la habitación
como un camello y luego frunces el ceño,
pones tus ojos en los bolsillos
y la nariz en el suelo.
Debería haber una ley
en contra de que rondes por ahí,
deberías estar hecho
para llevar auriculares.
Porque algo está ocurriendo,
y no sabes lo que es, 
¿no es así, Mr. Jones?

lunes 16 de febrero de 2009

CAPÍTULO 2. POR QUÉ ELLOS LAS PREFIEREN RUBIAS

El episodio del probador no fue un suceso aislado, de pequeño en el colegio se burlaban de mis excentricidades y los niños solían señalarme con sus deditos mientras cantaban al unísono: “Norte ha perdido el Norte, Norte ha perdido el Norte”. Tras muchas deliberaciones, llegué a la conclusión de que no podía volver a comportarme como un loco sino como un loco racional.

 

Un día mientras paseaba por la calle me topé con una pareja de enamorados, tendrían unos 16 ó 17 años, él era un chico alto y fuerte con una bolsa de deporte a la espalda, ella era alta, rubia y delgada. A decir verdad, la chica era realmente guapa y atractiva con su figura esbelta. La fortuna o el destino o vete tú a saber qué, quiso que coincidiéramos en la sala de espera de un semáforo en rojo.

 

Y entonces la chica decidió abrir la boca y hacer una pregunta crucial en toda vida de un adolescente, la chica ciega de amor vio un cartelito que rezaba CALLE PELICANO, y preguntó a su amado: “¿pelícano lleva tilde?” Después de más de veinte siglos desarrollando todo un sistema filosófico con autores tan reconocidos como Aristóteles, Kant o Marx, ella ha sido la única persona capaz de pensar y de hacer esa pregunta que durante siglos nadie se ha atrevido a preguntar: “¿pelícano lleva tilde?” Su amado contestó con ese tonito de superioridad intelectual que tiene un mosquito: “Claro que lleva tilde, pe-LÍ-ca-no” el chaval resaltó bien el acento esdrújulo de la palabra para no dejar dudas al respecto.

 

Durante ese instante me quedé petrificado, luego pensé en no decir nada y pasar rápido cuando cambiara el semáforo pero algo dentro de mí me decía que si alguien con 16 años hace esa pregunta con verdadero interés y no de broma, esa persona tendría un grave problema. Y en aquel momento cogí mi teléfono móvil y me lo coloqué en la oreja y solté en alto: “Con esas preguntas que haces sólo vas a ser útil para fregar, cocinar y follar… y con esas manos tan delicadas me cuestiono que seas capaz de atreverte a hacer las dos primeras”. Después mire a la rubia a los ojos con el móvil pegado a la oreja y dije: “Apaga la tele y lee un buen libro”.

 

El semáforo cambió de color y ahora ellos estaban petrificados y yo avancé como si nada. Lo único que espero es que ella no avance como si nada, han herido su orgullo y han cuestionado su manera de vivir sin apenas conocerla. O a lo mejor no, quizá ha oído a su yo interior, y lo que debe hacer ahora es escucharlo, cuestionarse en todo momento si el camino que recorre es el correcto, no importa a donde llegue, lo importante es llegar a un punto en el que uno mismo se sienta orgulloso por la vida que ha llevado llena de mil emociones, colores y llantos. Porque el Norte al fin y al cabo es un polo magnético que nos atrae a todos, sólo es preciso orientarse de la mejor manera posible para alcanzarlo.


lunes 9 de febrero de 2009

EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON


Últimamente no hago otra cosa que conocer a gente de lo más variopinta, os contaré la historia de un hombre que bien podría ser protagonista de un cuento...

...érase una vez un hombre que nació en extrañas circunstancias, mientras todos envejecían él rejuvenecía. Su reloj físico corría en sentido opuesto al de los demás. Tuvo una vida muy especial, predijeron que moriría pronto pero nadie sabe lo que nos deparará el futuro… a lo mejor no. Sus alegrías eran contenidas como solo un viejo sabio sabe hacer y sus tragedias eran contenidas como nadie sabe hacer.

 

Vivió una infancia con sus semejantes en una residencia de la tercera edad, su espíritu estaba lleno de curiosidad e inocencia. Pero su cuerpo sufría los achaques de la vejez. Aprendió a ser diferente, aprendió a estar sólo, aprendió a perder. Era tímido y reservado, y conoció a gente muy pintoresca de las que aprendió mucho.

 

Estuvo enamorado de una joven estrella del baile que soñaba con las más altas cumbres del ballet, …pero siendo la vida como es, una serie de vidas cruzadas e incidentes que escapan a nuestro control, ese taxi no pasó de largo… y la joven Daisy se estrelló con el duro muro de la vida. Al principio pataleaba, insultaba al destino pero finalmente acabó por resignarse. Ya no volvería a ser como antes: la joven y prometedora estrella de ballet.

 

Una vez conoció a una mujer que había intentado cruzar a nado un estrecho y no lo consiguió. Hubiera sido la mujer más joven en conseguirlo. Y ya no lo volvió a intentar… hasta que un día se convirtió en la mujer más mayor en conseguirlo. Nunca es demasiado tarde para ser quien quieras ser.

 

El hombre rejuvenecía junto al amor de su vida, su felicidad era contenida pues sabía que nada es para siempre. El nacimiento de su hija le hizo pensar que su mujer no podría cuidar de dos niños, su hija y él. Tampoco podría ejercer de padre mientras él iba creciendo como un niño. Entonces se marchó dejando todo lo que poseía a su mujer y su hija de un año.

 

Siguió viviendo intensamente, tuvo nuevas experiencias y se aventuró por lugares desconocidos. Mientras, se perdía la vida de su hija, sabía que lo que hacía era lo mejor para los dos, pero él ya había aprendido a perder.

 

Buenas noches Benjamin Button.


http://www.youtube.com/watch?v=MLNIxbob0PU

lunes 10 de noviembre de 2008

CAPÍTULO 1. DOS DEDOS DE FRENTE

Capítulo 1.


  No sé quién soy, no sé donde estoy, todo está oscuro en esta habitación. No sé si estoy dormido o si estoy despierto, si estoy en un sueño o en una pesadilla. Lo que sí recuerdo es como empezó todo, pero todavía no llego a comprender como he llegado hasta aquí.

  Desde pequeño no era un chico muy sociable, la gente se reía de mi aspecto y mi torpeza. Con los años he podido superar mi torpeza y también mi aspecto, pasé de ser un cuatro ojos a ser un tío normal con lentillas. Todo había mejorado menos mi sociabilidad.

  Un día, por ejemplo, mientras me probaba unos pantalones en un tienda de moda escuché una conversación:

─Si bueno pero a mí eso no me queda bien porque tengo dos dedos de frente...─decía uno.

─Buh! si que tienes frente pero mírame a mí, yo tengo cuatro dedos de frente y temo que me quede calvo como mi padre...─respondía el otro.

─No te preocupes aun eres joven─le consoló el primero fingiendo que le importaba.

  Las dos voces se alejaron y para entonces ya me había quitado el pantalón más ajustado que nunca me he probado y salí en calzoncillos y delante de ellos me puse a gritar:

─¿Es que nadie les ha oido? ¡nadie ha oido hablar a esos dos! ¡Están como cabras!─yo les señalaba con el dedo, y todo el mundo que estaba en la tienda tanto clientes como trabajadores se pararon a mirar a un loco en calzoncillos en media de la tienda abarrotada y señalando a dos chicos con el dedo mientras les gritaba algo, las miradas de muchos eran auténticos regalos para un fotógrafo.

─¡Sí, vale yo estoy loco! Pero ¿y ellos?─las miradas de los espectadores cambiaron a peor con mi último comentario.

  Rápidamente se acercó lo que parecía el encargado de la tienda y me metió en el probador, y me invitó a que me vistiera de nuevo y saliera de su tienda. Este fue uno de mis primeros actos de cordura, sin apenas experiencia no salió del todo bien.

─Y por cierto, ¿cómo se llama?─me preguntó el encargado para dar nombre a mi cara fichada.

─Mi nombre es Eduardo Norte.─Y sí, según la civilización he perdido el norte, pero ¿cuál es el norte?