CAPÍTULO 1: SOPHIA
El despertador sonó con ánimo de revancha. Todo un verano sin acordarse de él parecía que le enfureciera. Pero no le importó a Sofía. Se levantó rápidamente, se vistió como si nada, desayunó con el ruido de la radio pegada a su oreja y ya corría por la puerta cuando su madre le avisó de que tenía que darla un beso. Política de la familia.
Sofía estaba ilusionada. Primer día del último año de instituto. Dentro de tan solo 365 días se encontraría en la universidad estudiando Historia del Arte. Lo que siempre había querido. Era la primera de la clase. El ojito derecho de todos los profesores. Los trabajos voluntarios eran obligatorios para ella. También era la burla de todos. “La cuatro ojos”, “la niñita de papá” y “miss culo plano” eran algunos de los motes más utilizados por el resto de compañeros.
El primer día de clase se pasó volando. Entre presentaciones de las asignaturas y algunos profesores nuevos no dio tiempo a dar nada de provecho. El segundo día fue mejor todavía porque un profesor, el de filosofía, faltó y fue sustituido por unas cartas en la cafetería del instituto. El tercer día, las clases ya volvieron a su cauce y el profesor de filosofía volvió a faltar. Durante toda la semana no apareció. “Es un chico joven” decían algunos profesores veteranos. Otros decían haberlo visto en la sala de profesores durante la hora de una de sus clases. “Ese joven anda perdido” decía la señora de la limpieza.
Y ya, a la segunda semana apareció. Un chico joven, moreno y que cautivaba a las alumnas con una barba de tres días. Asistió la mitad de la clase porque los habituales rebeldes empezaban a ausentarse y los más desconfiados esperaban que volviera a faltar. Y la clase comenzó:
-Mi nombre es David. Que viene del hebreo y significa ‘amado’. Bueno según la wikipedia.-sonreía y conseguía arrancar alguna risilla del público. –Casualidad o no. La filosofía es la asignatura más odiada. Y por tanto, yo seré el más odiado. Porque la Historia de la Filosofía es aburrida y soporífera. Además, yo intento ser un poco rebelde con todo. Intento portarme mal y fumarme los petas escondido detrás de la verja.-ahora las risas se generalizaron- y, sinceramente, la Historia de la Filosofía es aburrida y como yo he sido peor pieza que vosotros, y sé, a ciencia exacta, que no vais a aprender nada de filosofía cuando salgáis de aquí. Bueno, recordaréis alguna cosita que estudiasteis, sí, pero nada aplicado a la realidad. Por eso, este año no vamos a dar Historia de la Filosofía. Vamos a dar filosofía llevado a la práctica porque…-
-¿y cómo vamos a aprobar la selectividad?-interrumpió Sofía.
-joder ya tuvo que fastidiar la niñata- gritó una compañera.
-¡silencio! Cuando el profesor habla no se le interrumpe.- dijo David dirigiéndose a ella.
-lo siento- se avergonzó Sofía.
-bien hecho. Mejor pedir disculpas que pedir permiso. Pero eso no significa que se tenga que hablar mal.- se dirigía con mirada amenazante en busca de una voz malhablada- porque… ¿por qué pedir disculpas? Encima que sabes que has hecho algo mal exiges que te den unas disculpas, ¿no sería más correcto ofrecer disculpas?. Y sin embargo todo el mundo dice “pedir disculpas”, hasta los académicos de la RAE. Entonces a mí, como profesor de filosofía, me surge una duda: ¿Por qué tengo que confiar en unos señores que no saben hablar bien? Y no solo eso, además nos dicen que eso está bien dicho. Dejamos nuestras vidas en manos de unos analfabetos que no saben hablar. ¿Por qué no nos rebelamos? ¿eh? Vamos a estudiar cosas útiles. Esta asignatura está mal planteada. Aprobar la selectividad está bien, te lleva a la universidad y de ahí a un empleo y ya está. ¿Lo ves? está mal planteada. La filosofía te puede enseñar a dominar el mundo. Yo os enseñaré cómo.-
Hubo un silencio. Puede que fuera bueno o, quizá, malo.
-Bien ¿qué pensáis de mí?- preguntó el profesor a los reclusos voluntarios pero no halló respuesta.
-Vale, empezaré yo, mi ex dice que soy todavía un niño; mis padres, un irresponsable; mi otra ex, que soy gilipollas; mis amigos, un rarito; mi antigua jefa, un soñador fracasado y vosotros pensáis… espera, dejad que lo adivine… ah! Claro! Os da igual.
Pero os diré una cosa, todo lo que pensáis de mí es falso. Todo lo que acabo de decir es mentira y todo lo que habéis oído hablar de mí es mentira. Vuestra idea sobre mí es mentira. De hecho, es una idea generada por mí. Ahora mismo todo lo que vuestra mente esté pensando o relacionando conmigo es artificial. No vale nada. Porque el hecho de que yo no haya venido a clase la primera semana, el hecho de que yo dijera que no vamos a estudiar la Historia de la Filosofía porque no vale para nada, o que yo os dijera que me escapaba a fumar porros o que mis seres queridos opinasen eso de mí, todo eso es mentira. Estoy creando unas ideas en vosotros que no tienen mucho fundamento. Estoy generando unos prejuicios. Porque los juicios siempre se dan al final, cuando se conocen todos los detalles. Y ahora no conocéis ninguno salvo los que yo, el interesado, os ha dado. Por tanto, todo es mentira. ¿O la mentira es ésta? No lo sabréis hasta que no me conozcáis, y para conocerme, tendréis que venir a mi clase. Las clases son aburridas, lo sé, pero aquí no hace falta que vengáis con vuestros libros sino con vuestro cerebro.
Bueno ya me he presentado, soy David. Y ya he presentado la asignatura que se llama… no lo sé. Esos son vuestros deberes para el próximo día. Ponedle un hombre a “esto”.-El silencio era el dueño de la clase. Nadie sabía muy bien lo que estaba escuchando, pero Eduardo ya tenía un nombre para “esto”.
Y cuando ya los alumnos estupefactos se disponían a levantarse de sus asientos, David quiso acabar con la primera regla de lo que iba a ser su clase -Y por cierto, está terminantemente prohibido mentir, política de empresa.-



