lunes, 9 de febrero de 2009

EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON


Últimamente no hago otra cosa que conocer a gente de lo más variopinta, os contaré la historia de un hombre que bien podría ser protagonista de un cuento...

...érase una vez un hombre que nació en extrañas circunstancias, mientras todos envejecían él rejuvenecía. Su reloj físico corría en sentido opuesto al de los demás. Tuvo una vida muy especial, predijeron que moriría pronto pero nadie sabe lo que nos deparará el futuro… a lo mejor no. Sus alegrías eran contenidas como solo un viejo sabio sabe hacer y sus tragedias eran contenidas como nadie sabe hacer.

 

Vivió una infancia con sus semejantes en una residencia de la tercera edad, su espíritu estaba lleno de curiosidad e inocencia. Pero su cuerpo sufría los achaques de la vejez. Aprendió a ser diferente, aprendió a estar sólo, aprendió a perder. Era tímido y reservado, y conoció a gente muy pintoresca de las que aprendió mucho.

 

Estuvo enamorado de una joven estrella del baile que soñaba con las más altas cumbres del ballet, …pero siendo la vida como es, una serie de vidas cruzadas e incidentes que escapan a nuestro control, ese taxi no pasó de largo… y la joven Daisy se estrelló con el duro muro de la vida. Al principio pataleaba, insultaba al destino pero finalmente acabó por resignarse. Ya no volvería a ser como antes: la joven y prometedora estrella de ballet.

 

Una vez conoció a una mujer que había intentado cruzar a nado un estrecho y no lo consiguió. Hubiera sido la mujer más joven en conseguirlo. Y ya no lo volvió a intentar… hasta que un día se convirtió en la mujer más mayor en conseguirlo. Nunca es demasiado tarde para ser quien quieras ser.

 

El hombre rejuvenecía junto al amor de su vida, su felicidad era contenida pues sabía que nada es para siempre. El nacimiento de su hija le hizo pensar que su mujer no podría cuidar de dos niños, su hija y él. Tampoco podría ejercer de padre mientras él iba creciendo como un niño. Entonces se marchó dejando todo lo que poseía a su mujer y su hija de un año.

 

Siguió viviendo intensamente, tuvo nuevas experiencias y se aventuró por lugares desconocidos. Mientras, se perdía la vida de su hija, sabía que lo que hacía era lo mejor para los dos, pero él ya había aprendido a perder.

 

Buenas noches Benjamin Button.


http://www.youtube.com/watch?v=MLNIxbob0PU