─Si bueno pero a mí eso no me queda bien porque tengo dos dedos de frente...─decía uno.
─Buh! si que tienes frente pero mírame a mí, yo tengo cuatro dedos de frente y temo que me quede calvo como mi padre...─respondía el otro.
─No te preocupes aun eres joven─le consoló el primero fingiendo que le importaba.
Las dos voces se alejaron y para entonces ya me había quitado el pantalón más ajustado que nunca me he probado y salí en calzoncillos y delante de ellos me puse a gritar:
─¿Es que nadie les ha oido? ¡nadie ha oido hablar a esos dos! ¡Están como cabras!─yo les señalaba con el dedo, y todo el mundo que estaba en la tienda tanto clientes como trabajadores se pararon a mirar a un loco en calzoncillos en media de la tienda abarrotada y señalando a dos chicos con el dedo mientras les gritaba algo, las miradas de muchos eran auténticos regalos para un fotógrafo.
─¡Sí, vale yo estoy loco! Pero ¿y ellos?─las miradas de los espectadores cambiaron a peor con mi último comentario.
Rápidamente se acercó lo que parecía el encargado de la tienda y me metió en el probador, y me invitó a que me vistiera de nuevo y saliera de su tienda. Este fue uno de mis primeros actos de cordura, sin apenas experiencia no salió del todo bien.
─Y por cierto, ¿cómo se llama?─me preguntó el encargado para dar nombre a mi cara fichada.
─Mi nombre es Eduardo Norte.─Y sí, según la civilización he perdido el norte, pero ¿cuál es el norte?

2 comentarios:
Enas! gracias por tu comentario, lo se, justo un par de días después de escribir eso vi la película de "el club de los poetas muertos" jej, carpe diem...! xD
Oye no es por nada pero, ¿nos conocemos?, es que la historia que cuentas de los probadores, se la oí a otra persona...
y ahora es uno de esos momentos que no sabes si te estas volviendo loco o es tu memoria que ya no coordina o que pasa aquí xD
Saludos!
Hola me ha gustado mucho tu blog, se sale fuera de lo común, la historia del probador está genial. Sigue escribiendo por favor. Un saludo
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